CUESTION DE PESO
El peso es un tema a con el
que muchas de nosotras (gordas
y falcas - pero sobre todo gordas) hemos tenido que lidiar en algún momento de nuestra vida, sintiéndonos
con forma de sandia
(y solo habíamos subido un kilo) y otras ya más extremas nos hemos comparado con “hipopótamos del capo” (porque
habíamos subido 20). El punto es que esta batalla eterna con los
carbohidratos , las grasas y demás placeres comestibles que se adhieren a
nuestra panza, brazos y piernas……..la comencé hace ya diez años.
TODO COMIENZA POR CASA
Mi familia es una mezcla
del deporte y la salud, algo extrema (entre mi papa y mi hermana) y la
total aberración por el gimnasio (establecimiento
que ni mi mama ni mi hermano han visitado como “inscritos”) y un disfrute por el pan con mantequilla y las grasas saturadas. Y yo
en medio de estos dos bandos me incline siempre por el segundo.
Desde muy chica tuve
interés por la cocina, pero sobre todo mi familia se encargó de alimentarme muy
bien (y ahora que soy un adulto me doy
cuenta que de chica me SOBREalimentaban) para que yo sea una niña robusta y saludable, desafortunadamente me
quedé solamente con lo de robusta, porque varios achaques tengo para mis
veintichavos años. Otro detalle a resaltar es que el matriarcado en el que he
sido criada está conformado principalmente por descendientes de la maravillosa
y bella “Venus de Milo” (que
a mi parecer por alguna razón las pintaron! Eran bellas obvio! – era una mujer curvilínea,
bien alimentada y feliz!).
TODO ENTRA POR LOS OJOS
Desde niñas jugamos con
estas abominables muñecas llamadas “barbies”, SI, son abominables porque ellas
son las culpables de nuestra fijación con tener la misma forma y encontrar a
ken + X6 + casa en la planicie + casa en Asia + empresario = príncipe azul (ese es tema de otro post).
Bueno jugamos con estas
plásticas muñecas con pelo rubio sintético y cuando crecemos escuchamos: “es
linda! Parece una barbie” “que regia es una barbie, no tiene ni un gramo de
grasa”. Todos los dibujos animados hacen referencia a minúsculas cinturas y
grandes pestañas con rojas bocas. Si, hemos nacido en una generación donde
estábamos bastante expuestas a los estímulos y sobre todo aquellos que implican
superficialidad (pero
no es tan triste, peor es la generación de ahora y esta necesidad de ahorrar
tela para vestirse)
Yo siempre me he recordado
lo linda que soy, cuando le pregunto a mi mama, a mi hermana, mi espejo, mi
papa, mi mejor amigo………..”Que linda soy no?” En una lucha desesperada por no deprimirme por
no entrar en una talla “estándar” (que
no sé exactamente a q refiere) pero también he
sufrido mis grandes tambaleadas por mi gran amistad con los chocolates,
hamburguesas y mi matrimonio con la cocina y las sartenes.
Por otro lado en el colegio
los almuerzos parecían una visita a la verdulería! Cuando alcanzas la edad en
la que comienzas a tener una vida social más activa (partiendo entre los diez y los once años) y compras ropa sola, o con tus amigas y no con tu mama anymore,
comienza a preocuparte que mira la otra, que talla usas tu y que talla usa tu
amiga, los colores – y de pronto vez que ella parece la pantera rosa y tu peggy,
usando exactamente el mismo color- que
come tomate y lechuga con media latita de atún y una manzana en el recreo, con
un cooler de agua (tamaño
picnic) y que piensas que cualquier día se desmayará cuando
le estés conversando, mientras tu lonchera parece los “10 minutos de felicidad
que te regala sublime*” pero en la bodega de la esquina de tu casa.
Luego (y eso que antes
los temas de outfit no eran tan pendex como son en esta época) llegan las fiestas de pre-pre, pre y prom! Y las interminables dietas,
los vestidos con concurso al mejor escote a la talla más chica y el más
apretado pero sobre todo el que menos tela consumió!!!. Desde Agosto a punta de
lechuga y atún y litros de agua como para que termines en la clínica con
insuficiencia renal.
INEVITABLEMENTE ADULTO
Pasamos a otra etapa un
poco más….adulta pero que también implica poca ropa en algunas ocasiones.
Muchas inician su vida sexual en esta época y esta es una preocupación
adicional que se le suma al problema del peso. El querer verse bien usando
nada, sin exceso de piel, celulitis y lo más firme posible.
A su vez la vida de la
universidad es bastante distinta a la que uno tiene en el colegio .
Los típicos viajes de
verano, que en mi caso costaron 25 kilos de recompensa y dos meses de lucha
contra ellos con la espada de la inanicion.
Poco a poco comencé a comer
demás, hacer dietas, engordar de nuevo y desordenar mi metabolismo por
completo. Al principio por vanidad me
sentía mal cuando engordaba y me fui dando cuenta que la lucha con el peso era
una lucha interna que me desgastaba día a día, no solo por mí y los sacrificios
físicos que tenía que hacer, sino por los comentarios que me hacían de lo
gorda que estaba, que realmente llegaban a herirme. Una persona se vuelva fea
porque tiene unos kilos de más?, es alguien impresentable? Es menos persona acaso?
Cuando tocas realmente un fondo de depresión por sobrepeso, te haces muchas
preguntas que si bien es cierto parecen sacadas de una película o un
documental, solo los que hemos pasado por esto lo sabemos. He visto mucha
discriminación en general hacia las personas que tienen sobre peso, risas,
miradas, incluso en las tiendas de ropa, te llegan a decir que “no tienen tu
talla”, cuando eso pasa ya es realmente humillante.
La gordura no es un tema de
risa, el sobrepeso es un tema que trae varias cosas detrás y la gente que no
padece ese mal lo toma a la broma, sin saber el trasfondo y sin saber que
pueden herir profundamente a las personas que padecemos de ello. El sobrepeso
afecta muchos aspectos de la vida de una mujer, el autoestima, la seguridad, su
relación de pareja e incluso su vitalidad y sus ganas de socializar. No te dan
ganas de salir, porque nada te queda, porque no te sientes bien, porque te
agotas rápidamente; te baja hasta el libido porque no te sientes bien a gusto
con tu cuerpo entonces así sea tu pareja y te conoces ala perfección no te sientes segura.
Yo hasta hoy lidio un poco
con mi peso y con los comentarios que eso trae consigo, pero con el tiempo he
logrado conseguir paz interior y aprender a ser feliz. Aceptarme hasta cierto
punto dentro de mi salud mental y física quien soy y como soy, aprender que a
quien lo le guste que no mire. Yo soy quien soy pesando 65, 75 o 90 kilos, es
verdad que no me veo por fuera igual, pero soy el mismo ser humano – claro
entiéndase que atreves de los años la gente madura, evoluciona y mejora, pero
como esencia somos los mismos -. Hoy tengo 28 años y hago un esfuerzo por verme
bien dentro de las posibilidades de mi voluntad y salud mental, pero lo más
importante es que he aprendido a sentirme linda, la más linda de todas, a sacar
mi carácter y mi personalidad, y si a
veces engordo un poco cuando yo no me veo bien a mi misma y no me siento bien (cuando me ahogo al caminar o
duermo mal) o no muy linda trato de perder un par de kilos.
Pero ya no me deprimo por engordar, no me mato de hambre hasta el sueño ni me
siento menos linda que las que pesan 50kg y como siempre hay un roto para un
descocido ….en algún lugar allí afuera hay alguien que piensa que las personas
son en realidad mas allá de lo que ven en primera plana. Lo más importante es
aprender a quererte a ti misma con tus defectos y virtudes y sentirte feliz
como eres, no perder tus sueños ni tus metas por “una cuestión de peso” que pese
y te tumbe.
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