KRYPTONITA DEL AMOR 2.0

El amor fue asesinado y no hemos detenido al culpable.  Un instante imperceptible en que se borra esa marca en el corazón. Ya no existe más.

Me declaro culpable de haber amenazado de asesinato al amor en reiteradas ocasiones, motivo: no me gusta el dolor, pero yo no lo maté. Los sospechosos son la decepción, el egoísmo, la mentira y el abandono. Yo lloro su partida

He buscado durante mucho tiempo soluciones al dolor, ese que aparece y te llena de nostalgia, de aquel tiempo que fue mejor, pero que te ahoga de recuerdos y te atora de lágrimas hasta que finalmente sucumbes a un profundo sueño.

Ame al amor y me enamore de el, de amar profundamente, de hacer feliz al otro, de darle todo mi corazón mi vida y mi respiración. Recuerdo que un sentimiento que me rebalsaba de alegría y de gozo que me hacia la persona más poderosa en la tierra y en el cielo.

Un personaje con múltiples facetas, autónomo e indomable por los mortales y con un poder iridiscente y absoluto que te da vida y te quita vida. El amor te puede matar en vida, si lo puede hacer y puedes vivir muerta el resto de tu vida sin poder volver a sentir. El amor destruye sin poder ser destruido y construye sin poder ser dirigido. No se puede dejar de amar por decisión, pero si por decepción, no amas por convicción sino por construcción y no levitas en el estado vegetativo del amor sino por abandono.

Hoy perdí al amor, no lo protegí, no lo ayude y no lo intente salvar. No lo quise hacer. El amor me dio mucho y me quito otro poco y finalmente me dejo en estado vegetativo, sin poder sentir, sin memoria para recordar lo que era amar, lo que era sentir y lo que era sufrir. Me dejo esa línea horizontal en el monitor para que adelante esa sea la línea recta que deba de seguir. Por más que el corazón sea autónomo en su querer y albergue al amor la decisión es esa gasolina que la hace andar y cuando se acaba no hay vuelta atrás, solo te tienes a ti.

Hoy perdí al amor pero no me perdí a mi.

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