MI VERSION DEL AMOR
Es difícil entender el amor en
todas sus dimensiones, es una incógnita. Si hay una definición universal: hay
tantas formas de amar como personas hay en el mundo.
Dentro de las versiones de AMOR recolectadas estos años
hay varias, entre las más populares están: “el amor es encontrar la felicidad”,
“hacer feliz a la otra persona sobre la felicidad de uno”, “amar es no poder
vivir sin el otro”, etc. En realidad es un sentimiento muy íntimo que sólo uno
puede definir, más allá de mil debates y discusiones.
El concepto de amor es producto de la
experiencia, la crianza, y obvio del amor que recibes y como te es demostrado
por las personas que son parte de tu día a día. Como te amaron tus padres, como
se amaron entre ellos y como amaron a las otras personas de tu entorno, es lo
que en la madurez de tu alma se definirá como AMOR.
Hay millones de canciones que hablan del
amor, dicen que es una trampa, un sueño, una triste fantasía, algo sin lo que
no puedes vivir y todas esas cosas que hacen que las “canciones de amor”
sean corta
venas como son. Como también otras que en las que dicen “no me vuelvo a
enamorar”. En fin cada uno tiene derecho a expresar lo que opina sobre un tema.
El amor para mí es muy simple. Y es que
uno ama a una persona sobre todas las cosas, cuando quieres su bien y que sea
feliz más allá de todas las cosas. Más allá de que este a tu lado o de
otro. Pero el amor no es solamente enamorarse de otro ser humano con
quien quieres compartir tu vida como pareja; el amor tiene distintas
dimensiones: el amor es lealtad, el amor es amistad, el amor es compañía, es
empatía, es diversión y es alegría. Yo tengo varios amores y hoy les
voy a contar sobre ellos.
Mis primeros amores fueron mis padres. Ellos me enseñaron a ser bondadosa, a
tratar bien a la gente, a querer a mis hermanos, a cuidar mis cosas y querer a
mis animales (aunque aun así jalé uno por el water y muchos tienen la teoría
que es el origen de la terrible ornitofobia que padezco). Me ensenaron que hay
que querer las personas que me quieren y se preocupan por mí, y a
disfrutar de esas personas.
Luego cuando crecí un poco más estaban
mis abuelos (que hoy me cuidan desde su nube). Ellos me enseñaron la caridad,
el amor por la familia y a creer en mi misma y perseguir las cosas que quiero,
porque como decía mi abuelo "lo único que no se puede hacer es resucitar.
Luego fueron llegando mi hermano Roy (a quien llame hermano hasta
que tuve 8 años, y jugábamos a ser artistas de tv mientras mi mama nos grababa)
y luego nació Luciana a quien hoy llamamos "lucecita" (y paso de ser la que no me
dejaba dormir ni una sola noche por 1o meses y luego se colgaba de mi pelo
largo para que la deje de hinchar!, a mi amiga casi hija, que me daba la mano
cuando lloraba sin poder respirar, porque extrañaba a Andrés). con ellos aprendí
que la hermana mayor desarrolla un cierto amor maternal, quieres a tus hermanos
como hijos y tratas de protegerlos, darles confianza, consejo y todo lo que
este a tu alcance para que sean mejores personas, mejores amigos, mejores seres
humanos y si es posible, mejores que uno incluso. de ellos aprendí también la
lealtad, a trabajar en equipo, preocuparse hasta las lágrimas por el otro y
saber que necesitamos del uno al otro para seguir adelante, que al final del
camino siempre será la mano estirada que te ayudara a levantarte, te dará un
abrazo o se quejara conmigo de como mi mama me hincha. Al final del camino la
familia es incondicional. Dicen que uno no escoge a la familia, pero si me
dieran a escoger, escogería a todos y a cada uno de ellos, con sus cosas buenas
y sus cosas malas.
El concepto de amistad - que es otra dimensión del amor,
porque uno desarrolla un afecto especial y un vínculo muy estrecho con esas
personas - (tantos hombres y mujeres) llegaron cuando tenía aproximadamente 10
años, tuve un cambio importante en mi vida y comencé a ser consciente de varias
cosas. Entre ellas, que de todas las personas con las que había jugado hasta
ahora en los recreos del colegio, o había invitado más a mi casa o cumpleaños,
había algunas con las que me divertía más y con las que me sentía más cómoda
estando.
La época adolescente (dicen la más
difícil y lo avalo) fue interesante porque es ahí que tus lazos se afianzan o
se rompen. La presión de grupo, los gusto, las posesiones comienzan a darte un sentido
de pertenecía a cada uno de los grupos. Sinceramente yo no tenía uno solo, era
un alma libre y normalmente me llevaba bien con todo el mundo.
Aprenden juntas lo que es llorar por
algún “mal elemento del sexo opuesto” (Bi! I miss las llamadas de madrugada!) ,
te duele pelearte con tu mejor amiga, y recién te das cuenta lo mal que te
sientes, cuando te pasa algo malo y es a quien más necesitas.
Mis amigas son de las mejores del mundo. Mis amigas son sensibles, son
respetuosas, excelentes oyentes y el mejor soporte cuando algo te aterra o
estas destruida. Son la lámpara prendida en la noche cuando le tienes miedo a
la oscuridad. Tienen el corazón más grande y más noble del mundo. Mis amigas,
ellas me enseñaron que cuando encuentras a una amiga de verdad, no vale nada
que pueda destruir esa amistad, pero también que la confianza y la lealtad se
construye y se pule, que se rompe y se tritura. Finalmente llegamos al amor.
Aprendimos juntas sobre “enamorarse de
un hombre” gran hazaña por cierto y siempre una aventura incierta, que en mi
caso ha sido hasta cierto punto muy ingrato y desafortunado...pero me ha hechos
aprender a punta de palos.
Historias de amor verdadero hay pocas,
historias de cuento y aventuras tengo para contar mil.
Enamórame….
Uno de chica se enamora, de la cara, de
los regalos, de las cartas y esas cosas. Luego te enamoras de alguien a quien
comienzas a mirar con una cierta admiración, de quien te dice que te quiere y
te llama todo el día (se preocupa por ti), cuando pasas las diferentes etapas
de “creer estar enamorada”, te enamoras de algo mejor y con suerte para
siempre, porque de no ser una especie de “escalera al cielo”
realmente cuantas veces en la vida te enamoras de verdad? Es así que al llegar
a la puerta te enamoras para toda la vida, y es así como nace “el amor de tu
vida”. Yo creí
estar enamorada un par de veces antes en mi vida y cuando me volvía a enamorar
me daba cuenta que la vez anterior había sido “falsa alarma”.
*(Perdón chicos pero fueron
importantes así que cabe mencionarlos – aunque sea con sus apodos, ya que algún
hito marcaron)
Mis primeros recuerdos de enamorarme
claramente (que no es lo mismo que “me muero por el”) se los tengo que atribuir
al “Cabezón B”. Fue una laaaaaaarga historia que mis amigos
/sus amigos del cole, deben recordar como yo ahora con una risa como cuando te
acuerdas de los quinceañeros. Tenía un cariño especial por el cabezo, era
alguien con una personalidad totalmente distinta a la mía, además
era callado, “tímido”, educado (raro a su edad), pero compartíamos el amor por
los animales! Nuestros queridos amigos los gatos! (jajaja). Bueno fueron cuatro
años de mi vida que pase perdidamente “enamorada “ de él, siempre tenía ganas
de verlo todo el tiempo, hablarle y obviamente de chapar también! Hasta que
pase a otra etapa y el se fue desvaneciendo entre una y otra cosa, tal como me
imagino le paso a el también.
Luego varios años después me cruce con
alguien que de verdad lloré una piscina (comparado de como llore por mi esposo)
durante meses luego que rompimos. Conocí a “Mr. T” en un
cumpleaños un 9 de abril es estado de copas. Debo reconocer que al día
siguiente no me acordaba con claridad de su cara y casi le cierro la puerta
cuando llego a mi casa a buscarme la primera vez para salir. Sin embargo en esa
etapa dentro de mi evolución como persona teníamos algunas cosas en común y
MUCHAS diferencias también, conocí otro lado del mundo con él y eso me
enamoraba cada día, era muy diferente a los chicos que normalmente conocía.
Cuando me fui de viaje nos separamos para ver que hacíamos cuando yo regresara
y finalmente destrozo mi confianza y el lugar donde lo tenía. Llore de dolor de
pensar que realmente todo lo que habíamos pasado juntos no era muy
significativo. Jure NUNCA enamorarme otra vez.
Vivía negada al amor y quejumbrosa cada
vez que hablaba con mi querido, emblemático y adoradísimo
amigo A.
Finalmente abrí los ojos y el amor de
mi vida estaba frente a mí. Me enamore de sus ojos, de su ternura, de su
confianza en mí y en sí mismo, de su testarudez, de sus manías, de su bondad
con el universo entero, de su carácter difícil, de sus chistes, sus sonrisa y
sus payasadas, de su empeño y ganas por que el mundo sea mejor y me enamore del
amor que me tenía también.
Esta es mi versión del amor.
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