¡MI CHECKLIST! ...muy pasados los 20
Antes de irme a dormir me quedé pegada luego de ver un
capitulo de mis series preferidas de cable, miraba al techo y entre como en
trance. Y comencé a dar vueltas a las cosas que me han ido pasando en los
últimos años y que no me había detenido a pensar. Pienso hoy cómo las cosas van
cambiando de sentido, cómo las exigencias hacia otros y hacia a ti se deforman
y se vuelven a formar; como cuando trabajas la masa de algún postre que quieres
hacer y tienes una forma pensada y determinada, pero cuando comienzas te das
cuenta que tendrás horas de amasar si quieres al menos acercarte a la forma
correcta.
Hoy recordé que ya no soy un "adulto joven”, no
tengo 20 años. Nunca más. Y mi cuerpo no responde igual, mis
emociones no responden igual y mis prioridades, afecciones y checklists (que todos tenemos) no son los mismo. Han
ido evolucionando…..bueno han ido simplemente cambiando.
Hay algunos que se estancan en alguna dimensión (como lo social, el amor, la relación con la familia) porque encontraron la posición más cómoda
por el momento, miles de poses que prefieres tomar a enfrentar alguna situación
nueva, conocida o desconocida porque te da flojera comenzar de nuevo. La
posición que te acomoda mejor, que te hace no pensar en mañana o
pasado o en un ano, en esa dimensión especifica.
Ya no tengo 20, mis resacas son mas duras: cuando se me
ocurre salir día de semana, al día siguiente me siento morir y ni siquiera en
automático…parece más en “full power off”, y eso que solo salgo entre semana
cuando tengo visita (y sabiendo que me voy
a sentir como el hoyo el siguiente día). Hace
poco mas de 6 meses tenía energía hasta para regalar y hace un mes no entendía
donde se había ido….es como si hubiera tenido una fuga irrecobrable de energía.
Lo cierto es que hoy descubrí, que era generada por un estado de
adrenalina constante en el que vivía, buscando todo el tiempo fuentes de esa
adrenalina, por no querer enfrentar ni pensar en cosas como mi desbaratado
matrimonio. Ocupar las 24hrs del día me permitía: salir, estudiar, trabajar y
tener un “saliente” sin aburrirme de él, (a
pesar que sabia que esa fantasía se acabaría porque no llenaba nada) y
todo aquello que implicaba tapar los huecos con stickers hasta que se gastaban.
Van pasando los años y mi círculo se reduce. Mis mejores
amigas ya no son las de las actuaciones del colegio, son ahora las
que me llaman en la madrugada cuando tienen un problema. Porque yo iré a su
casa a esa hora para que llore y me cuente que le pasó.
Son las que me abrazan y me secan las lágrimas cuando
algo malo me pasó. Son las que sólo tengo que oír su voz en el teléfono, para
saber que tuvieron un día de M y nos tomaremos un café.
Es la que mi cara le dice exactamente que estoy pensando
y en quien. Son las que se van de viaje por largo tiempo y cuando vuelven es
como las hubieras visto ayer. Son las que se casan y lloro en el matrimonio
porque soy feliz de verlas radiantes y felices. Son las que no te juzgan pero me
aconsejan porque quieren verme feliz.
Hoy tengo 27 años y ya no quiero un chico ‘churrísimo’ que sea el más popular, tenga el
mejor carro y apellido de avenida san isidrina. Hoy quiero alguien que sea mi
amigo. Que me espere cuando llego de la oficina, se tome una copa de vino
conmigo y me cuente que ha hecho durante en el día. Un hombre que enfoque sus
ojos como si hubiera luz en lo míos. Que sea honesto y bondadoso y que la
familia sea lo más importante, alguien que tenga metas personales y que construya
metas compartidas conmigo. Alguien que duerma a mi lado y voltee a mirar con
admiración y amor. Un hombre con manías y detalles a quien no se le gasten los
besos ni los abrazos. Alguien de quien me enamore de nuevo cada día.
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